El útero para los Antigüos Griegos

El mito de un útero errante

«Un animal ansioso de procrear, si permanece sin producir frutos mucho tiempo, se irrita y se encoleriza; anda errante por todo el cuerpo, cierra el paso al aire, impide la respiración, pone al cuerpo en peligros extremos, y engendra mil enfermedades«

Aquel enunciado fue dicho en su momento por uno de los filósofos más importantes del momento: Platón. En él realizaba una descripción de lo que se creyó en su momento que era el útero femenino, pues con aquellas palabras se continuaba extendiendo la idea de qué el útero en realidad era una especie de animal errante, que vagaba dentro del cuerpo de la mujer, sino era fecundado.

El mismo padre de la medicina, Hipócrates, en su tratado sobre las enfermedades de las mujeres, hablaba de una dolencia que afectaba a las féminas, una sofocación histérica, una dolencia que aparecía cuando el útero emigraba hacia la parte superior del abdomen en busca de fluido.

Lo que ocasionaba en las mujeres síntomas como dificultad de respiración, dolores en el corazón mareos, pérdida de la voz, exceso de saliva y mareo, lo que se describiría como una bola en la garganta. Para recuperarse de tal mal, Hipócrates recomendaba masajes manuales, pero también empapar un pedazo de lana en perfume y enrollarlo alrededor del cañón de una pluma de ave, introduciéndolo después en la vagina, al mismo tiempo, en la nariz se colocaba un olor desagradable para que el paciente lo inhalara.

Era así, como se creía que el útero regresaba atraído por el aroma del perfume en la vagina y huyendo del olor molesto. Sin embargo, la cura definitiva, era el matrimonio o el embarazo.

Una larga duración

Tristemente, la idea de un útero errante, perduró unos 500 años después de Platón e Hipócrates, a pesar de haberse comprobado que estaba anclado al lugar por unos ligamentos; Areteo de Capadocia, médico griego, escribía que el útero «se asemeja estrechamente a un animal, ya que se mueve por sí mismo aquí y allá en los flancos y también hacia arriba, hacia el hígado, el bazo o el corazón.”

También se realizaban exorcismos para ordenar al útero que abandonara otros órganos: «Te conjuro, útero, por nuestro Señor Jesucristo, para que no dañes a esta doncella sierva de Dios», decía el ritual. Se creía que la supuesta sofocación femenina estaba ligada con la posesión demoniaca o la brujería.

Fuentes:

  1. www.elespanol.com/ciencia/salud/20180102/tragico-utero-errante-vagina-perfumada-medico-masturbador
  2. https://revistafrontal.com/cultura/16939/

Imágenes: 1. revistafrontal.com 2. filosofiapuntes.blogspot.com/2020/12/utero-errante.html

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Bibliografía ►

El pensante.com (marzo 3, 2022). El útero para los Antigüos Griegos. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://elpensante.com/el-utero-para-los-antiguos-griegos/