El Pensante

Enfermedades casi erradicadas vuelven a aparecer… y la culpa parece ser de los movimientos antivacunas

Medicina, Sociedad - junio 17, 2018

Imagen 1. Enfermedades casi erradicadas vuelven a aparecer… y la culpa parece ser de los movimientos antivacunas

Los «pulmones de hierro» fueron un símbolo de la epidemia de polio y una de las visiones que desapareció con el advenimiento de la vacuna contra el polio

Vacunas

El descubrimiento de la vacuna contra la viruela a finales del siglo XVIII comenzó una revolución que cambiaría la manera como nos relacionamos con las enfermedades. En el siglo XX se descubrirían los mecanismos moleculares que hacen posible la inmunidad y enfermedades como el polio, la rubeola, la fiebre amarilla, el sarampión o la hepatitis B comenzaron a reducirse de manera dramática en la población.

Las vacunas, claro, no eran perfectas. Unas pocas personas tenían reacciones alérgicas y en algunos casos podían incluso llevar a la muerte del paciente. Pero para aquellos que vivieron las épocas de las epidemias de polio y vieron a miles de niños morir y a millones quedar discapacitados de por vida este era un precio pequeño a pagar por la erradicación de la enfermedad.

Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba la resistencia a las vacunas crecía de manera lenta, pero sostenida. Y entonces sucedió un evento que cambió para siempre la manera como las personas veían a las vacunas:

El artículo

El 28 de febrero de 1998 un hombre llamado Andrew Wakefield publicó en la prestigiosa revista científica The Lancet un artículo en el que anunciaba que había encontrado una correlación entre las vacunas de sarampión, paperas y rubeola con el incremento en los casos de autismo en tiempos recientes.

Cualquiera que leyera el artículo pronto se daba cuenta de las intenciones del doctor. El médico esencialmente aseguraba que había alternativas y que una vacuna que él vendía podía evitar los efectos secundarios. Más tarde sería revelado que se trató de un estudio fraudulento con resultados falsificados que simplemente buscaba un buen negocio para el autor, y a Wakefield le tocó retractarse y se le retiró su licencia médica.

Pero el daño estaba hecho.

Mapa ilustrando las causas de enfermedades prevenibles en el mundo

Vacunas y autismo

Miles de medios alternativos y los defensores de la medicina tradicional enarbolaron el estudio de Wakefield, quien además, pese a las sanciones que se le impusieron, siguió insistiendo en el supuesto vínculo entre vacunas y autismo.

El asunto pronto se salió de control y, pese a la oposición de la gran mayoría de la comunidad médica, miles de padres comenzaron a tomar la decisión de no vacunar a sus hijos. Y no sucedió nada.

Y esto, claro, solo impulsó a muchos a tomar la misma decisión.

Inmunidad de manada

Para entender por qué no sucedió nada, hay que entender un concepto que se denomina “la inmunidad de manada”.

Esencialmente, este concepto establece que para que haya una enfermedad tiene que haber una población vulnerable lo suficientemente grande.

Hablemos, por ejemplo, del sarampión. Antes del advenimiento de las vacunas, casi todos los niños enfermaban de sarampión en algún momento de la infancia: unos pocos morían y los demás quedaban inmunizados. Pero si quedaban inmunizados, ¿cómo es posible que la enfermedad sobreviviera?

Simple: se transmitía a las nuevas generaciones. Pero para que esto ocurriera se necesitaba que todo el tiempo hubiese nuevos individuos vulnerables. Si en algún momento todos (o la mayoría) los miembros de la población eran inmunes, la enfermedad simplemente desaparecería. Y por esta razón las poblaciones pequeñas, de menos de 5 o 6 mil habitantes, rara vez enfermaban de sarampión (a menos que lo trajera algún visitante externo).

Con el advenimiento de las vacunas esta lógica cobró un nuevo significado: si se conseguía que suficientes personas fuesen inmunes en un área determinada, la enfermedad en cuestión desaparecería.

Fue lo que pasó por ejemplo, con la rubeola en Estados Unidos. En el año 2000 la enfermedad había sido erradicada, lo cual significaba que había tanta gente inmunizada que los casos que llegaban de otros países simplemente no tenían cómo moverse de un individuo a otro.

Y el concepto de inmunidad de manada es fundamental porque en toda sociedad hay personas que no pueden ser inmunizadas.

Algunas porque tienen problemas con su sistema inmunológico. Algunas muestran una reacción tan virulenta a las primeras vacunas que los médicos optan por no darles más. Algunas simplemente son demasiado jóvenes o enfermas para ser vacunadas.

Y todas estas personas dependen de la inmunidad de manada para permanecer a salvo.

Vuelve la enfermedad

Por esta razón, una vez los individuos inmunes bajan de un número crítico las epidemias pueden volver a aparecer. En un mundo intercomunicado, en el que básicamente todos estamos en contacto con todos a través de puertos y aeropuertos, esto significa un peligro constante para una sociedad que ha dejado bajar sus números de personas inmunizadas.

Y con el advenimiento de los movimientos anti vacunas este parece haber sido el caso en gran parte del primer mundo.

Sarampión

De las enfermedades prevenibles con una vacuna quizás el sarampión es la menos peligrosa… y sin embargo, no hay que subestimar su impacto. En personas sanas, bien alimentadas y con un sistema inmunológico funcional, la tasa de mortalidad ronda el 0,2%.

Y sin embargo, cuando se piensa en los millones de niños que tiene un país cualquiera está claro que este no es un número pequeño. Actualmente, con todo y la vacuna contra el sarampión, se presentan más de 20 millones de casos anualmente, de los cuales entre 70 y 100 mil terminan en la muerte de los pacientes. De cada 100.000 niños enfermos con sarampión más de 200 encontrarán la muerte.

Y el sarampión es una enfermedad tremendamente contagiosa, lo que significa que a menos que haya una vacuna prácticamente todas las personas se enfermarán de ella tarde o temprano. En el mundo, antes de la invención de la vacuna, se calcula que dos millones y medio de personas morían cada año por esta enfermedad.

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Así se ve el sarampión

En enero del 2015 un niño enfermo llegó a Disneylandia. Allí comenzó una improbable epidemia de sarampión que se expandió a siete estados de Estados Unidos y a otros dos países y que ya lleva cientos de casos. Los más peligrosos, al menos en Estados Unidos, fueron los de los niños demasiado pequeños para ser vacunados, que tuvieron que sufrir la enfermedad. Afortunadamente ninguno murió.

Tos Ferina

La Tos Ferina es una enfermedad seria que genera ataques constantes de tos que pueden durar hasta medio año. Al igual que el sarampión es una enfermedad poco letal (0,5% de la población sana) pero altamente contagiosa, por lo que cada año mueren en promedio 60.000 personas por su causa.

Y en los Estados Unidos a principios de esta década se vivió la peor epidemia de tos ferina de los últimos 70 años. En algunos estados el número de afectados se multiplicó por 13 en comparación con años anteriores.

Los más vulnerables son los recién nacidos, que son demasiado jóvenes para ser vacunados. En los primeros meses del año 2012, el peor periodo de la epidemia, murieron 10 niños en Estados Unidos, y miles tuvieron que ser hospitalizados, a veces por meses, por causa de la enfermedad.

Polio

La epidemia de Polio en los Estados Unidos fue uno de los eventos más trágicos del siglo XX, llevando a la práctica declaración del Estado de Sitio en varios lugares del país, el cierre de los espacios públicos y la hospitalización de centenares de miles de niños, muchos de los cuales sobrevivieron por años en “pulmones de acero”, esto es, máquinas de gran tamaño que se ponían sobre su pecho para ayudarles a respirar, en vista del daño neurológico que sufría su tórax.

El desarrollo de la vacuna del polio fue de hecho uno de los eventos más importantes para esta sociedad. En 1955 el Dr. Jonas Salk desarrolló una vacuna contra el polio y se negó a patentarla, permitiéndole a cualquier país del mundo producirla. Los niños comenzaron a ponerse en línea para recibirla y en 5 años los casos se habían reducido en un 97%.

Hoy por hoy quedan rezagos de polio en países como Pakistán, Afganistán y Nigeria. Existe el temor de que, ante la disminución creciente de niños vacunados, la enfermedad pueda volver a América, Europa y Asia Oriental, regiones de la que ha estado ausente por décadas.

Difteria

De todas las enfermedades que hemos tratado, la difteria es de lejos la más letal, con una tasa de mortalidad que ronda entre el 5% y el 10%. Es una infección bacteriana que se concentra en la garganta y genera, entre otras cosas, fiebre, problemas renales e incluso parálisis. Y, cómo no, tiene una vacuna que permite prevenirla.

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La bacteria contra la difteria

Curiosamente, en el caso de la difteria no ha sido el movimiento antivacunas de occidente el que ha causado la mayor parte de problemas, sino el fundamentalismo islámico de Indonesia.

Resulta que en este país comenzó un brote de difteria hace un año y la influencia de la medicina tradicional islámica (y de los imames y estudiosos del Corán) ha llevado a que la vacunación no se pueda lograr en parte importante de la población. Muchos se oponen a las vacunas porque pueden contener sustancias peligrosas o porque se utilizan sustancias prohibidas (no halal) como órganos de cerdos, perros o monos.

Esto ha llevado a que la epidemia no pueda controlarse en el país y a que en lo que va del año vayan 44 muertos debido a ella. Y sin embargo, miles de personas insisten en evitar las vacunas a toda costa.

Fuentes:

  1. https://www.abc.net.au/news/2018-01-15/islamic-anti-vaxxers-undermining-diphtheria-vaccination-campaign/9325852
  2. https://time.com/87837/vaccines-deniers-stubborn-polio/
  3. https://time.com/27308/4-diseases-making-a-comeback-thanks-to-anti-vaxxers/
  4. https://www.theatlantic.com/health/archive/2014/10/the-anti-vaccine-movement-is-forgetting-the-polio-epidemic/381986/

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