La Historia de Onomácrito, el primer falsificador

Onomácrito

Nació en el año 530 a.C. No se tiene mucha información sobre su vida, pues sus obras no han sobrevivido hasta nuestro tiempo y lo único que nos queda de él son algunas referencias hechas por alguno contemporáneos de nuestro protagonista. Hablamos de Onomácrito, quien dejó una huella profunda entre sus allegados y se ganó un título nada apetecible como el primer falsificador de la historia.

Onomácrito se desempeñaba como crestómata, es decir, seleccionaba los mejores fragmentos de las obras más importantes de algunos autores o recolectaba frases dichas por éstos. El objetivo de realizar aquella labor, era obtener material didáctico para los estudiantes y que pudieran ejercitarse en la traducción de los textos más importantes de sus tiempos, aunque también servía para reforzar el aprendizaje de lenguas.

Otra de las profesiones que desempeñó y por la cual llamó tanto la atención fue como compilador de los oráculos del territorio griego, incluyendo Delfos, Dodona, Olimpia y Oropos. También se le reconoce por haber realizado un compilado de los poemas de Homero. Todo su trabajo buscaba la preservación de las obras, pero algo en el camino de Onomácrito se torció.

La llegada a la corte de Pisístrato

Como lo dijimos antes, una de las labores de Onomácrito era la recopilación de los oráculos más conocidos de todo Grecia. Al enterarse de aquellas funciones, Pisístrato (tirano griego que gobernó Atenas) le pidió elaborar una crestomatía basada en los oráculos del poeta Museo.

Aunque en la historia se nombra a tres hombres con el nombre de Museo, hay dos que tienen un lugar en la tradición oral como figuras semilegendarias, ubicadas en tiempos donde los dioses andaban entre nosotros y sus vidas se ven muy involucradas con Orfeo y los misterios de Eleusis (ritos de iniciación, dedicados a las diosas Deméter y Perséfone).

Busto de Pisístrato

A partir de este punto existen varias versiones: una de ellas nos cuenta que Hiparco -hijo de Pisístrato- convenció al crestómata de añadir profecías de su propia cosecha a la recopilación realizada. Lamentablemente para ellos, toda la treta fue descubierta por el poeta Laso de Hermíone, un poeta lírico griego quien es conocido por la introducción del Ditirambo, composición lirica dedicada al dios dioniso y también se le considera fundador de la ciencia musical helénica.

Otra de las versiones nos dice que ambos letrados (Laso y Onomácrito), tuvieron una competición lírica y Laso uso su influencia para convencer a Hiparco de que Onomácrito estaba recitando versos falsos, en concreto sobre el hundimiento de las islas vecinas de Lemnos.

Fue con aquel suceso que el nombre de Onomácrito se convirtió en sinónimo de falsificación. Por ejemplo: Pausanias, un político Espartaco, decía que toda la obra que había recopilado el crestómata sobre el poeta Museo era falsa, todos habían sido escritos por Onomácrito y solo uno era de la pluma y letra de Museo.

También se ha visto involucrado, en la distorsión de las historias sobre los Titanes, lo que convertiría gran parte de la mitografía en algo de dudosa procedencia, pues él fue uno de los grandes precursores de la mayoría de las historias sobre los titanes y dioses. En efecto, Onomácrito hizo uso del nombre de Homero y creó historias donde los Titanes eran los causantes del sufrimiento de Dionisio, también convirtió al dios de la bebida y la fertilidad en protagonista de un par de orgías.

Más obras literarias sin un posible autor

Aristóteles afirmaba que Orfeo no existió. Tampoco lo menciona en su obra al igual que Homero, quien prescinde de su de figura, a pesar que Orfeo es anterior a la vida de Homero. La primera aparición que tenemos de éste personaje mitológico es en el siglo VI a.C., en la obra del poeta Íbico, nacido en Rhegium, a la lista de los poemas órficos se suman otros autores pero el principal siempre será Onomácrito.

Aristóteles ¿lo defendía?

El filósofo suele mencionar a Onomácrito como uno de los grandes legisladores de la antigüedad, una idea que suele desconcertar debido a sus antecedes y trabajo. Alguno investigadores piensan, que se trata de un personaje diferente y otros creen que solo Aristóteles lo mencionaba para crear una relación con los legisladores sicilianos y cretenses, debido a que Creta fue el último lugar donde Onomácrito practicaría tal actividad.

Encontró un misterioso final en Persia

Cuando su engaño fue descubierto, fue exiliado a Persia donde empezó a interpretar los oráculos para el rey de persa, Jerjes. La tensión entre ambas naciones estaba presente, lo que dio a Onomácrito la oportunidad de abrirse un campo en la corte de persa como consejero del mismísimo rey, haciendo uso de sus ‘famosas profecías’ en donde se vaticinaba el triunfo de Persia sobre Grecia.

El Rey Jerjes en el Helesponto

Y aunque esas predicciones eran totalmente erradas, el exiliado logró convencer al rey de que invadiera Grecia y los resultados no fueron nada halagüeños. El registro sobre la vida de nuestro embaucador termina en Persia, es fácil suponer lo que sucedió después que se descubrió su engaño.

Fuentes:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Crestomat%C3%ADa
  2. https://www.labrujulaverde.com/2017/10/onomacrito-uno-de-los-primeros-falsificadores-de-la-historia

Imágenes: 1: pinterest.es, 2 y 3: masterpubli.com

La Historia de Onomácrito, el primer falsificador

Bibliografía ►



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