La Primera Tribu Urbana de la Posguerra. Parte I

El origen de los «Teds»

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, una Inglaterra decaída y en crisis buscaba la forma de recuperarse pronto y de alcanzar nuevamente su estatus que la hizo brillar en el pasado. Para lograr esa meta, fue necesario imponer medidas restrictivas, un esquema de racionamiento (que fue usado durante la guerra y se mantuvo después de ella) que limitaba el poder de adquirir productos o algunos alimentos, inclusive a la hora de comprar muebles o telas para la elaboración de ropa era complicado.

El racionamiento después de la guerra se mantuvo. Afectó a gran parte de la juventud, quienes se vieron frustrados e invadidos casi por una sensación de claustrofobia al quedarse encerrados y en la posición social padecida durante la guerra. Su temor dio como origen a una protesta, poco ortodoxa, en la que la ropa fue su forma de decir no más y así, gritarle al mundo que hacía oídos sordos con ellos.

Es así como nacen los Teds, una de las primeras tribus urbanas que da origen a un mercado exclusivamente juvenil, los cuales querían evolucionar y dejar atrás todo lo que estuviera relacionado con las armas o conflictos, que había privado a sus padres de una vida digna y ellos padecían las consecuencias.

Los motivos que llevaron al nacimiento de los Teddys

Con las medidas restrictivas ocasionadas por la guerra, las cuales se mantuvieron después de haber finalizado los conflictos. Toda esa situación terminó influyendo en los más jóvenes quienes, desilusionados con los tiempos de posguerra, que les había tocado vivir, buscaron nuevas formas de escapar de su realidad y así que, usando la ropa como medio, deciden rebelarse contra la famosa ropa utilitaria (ropa hecha de mezclilla usada por soldados y obreros).

Acá es donde aparecen los teddy boys y las teddy girls, una de las primeras subculturas juveniles: ellos se reconocieron como adolescentes al tener una coherencia entre su apariencia y comportamiento, dando como origen a la aparición del mercado juvenil.

 Cansados de la austeridad que había generado las dos guerras mundiales, el grupo de chicos apuntaba a un estímulo más opulento inspirado en el Saville Row, la cual es una calle en el Centro de Londres, conocida porque desde 1803 hasta la actualidad, se encuentran ubicadas las sastrerías más reconocidas de Inglaterra. Varias personalidades importantes, inclusive miembros de la realeza han comprado trajes en estas tiendas.

Entre los personajes importantes que han comprado en aquel sitio, se encuentra Edward VII y es precisamente gracias a él, que la nueva subcultura toma su nombre, pues Ted es el diminutivo de Edward, inclusive al principio se referían a ellos como los edwardianos.

Los teddys optaban por usar chaquetas grandes y largas, quienes combinaban la vestimenta con corbata y chalecos cruzados alto y pantalones ajustados cortos hasta los tobillos, los trajes los compraban con los sastres o los adquirían de segunda, las damas y caballeros compartían un mismo estilo, con prendas masculinas, lo único que los diferenciaba eran los accesorios: detalles femeninos como joyas, pañuelos o sombreros más delicados.

 En cuanto al calzado solían usar los clásicos y formales zapatos verdes o los creepers que les daban una apariencia más tosca. En cuanto al cabello, tanto hombres como mujeres usaban un estilo tupé y solían complementar su apariencia con paraguas.

La nostalgia en tiempos de posguerra

Era casi un recuerdo lejano la Inglaterra llena de esplendor. La posguerra sólo había dejado un sinsabor a muchos de sus ciudadanos. Dos guerras mundiales, en un corto periodo de tiempo no permitía la recuperación del país inglés y los jóvenes de aquellos tiempos, vieron en su forma de vestir la forma de protestar contra el legado bélico en el que no habían tenido voto y a pesar de la escasez de recursos, se dio cabida a la creatividad.

Como lo mencionamos antes, la vestimenta de «Los Teddys» constaba de una chaqueta larga, chaleco elegante y pantalones estrechos, camisa blanca con cuellos y corbatas atadas al estilo Windsor, acompañado con un sombrero parecido al fedora y aunque el estilo era solo accesible para unos cuantos, como los jóvenes ricos y estudiantes universitarios. Lo que dejó impactado a más de uno, fue como los hijos de la clase trabajadora reinterpretaron aquel estilo y aprovecharon los trajes de segunda para adaptarla a ellos. La clase social no fue un impedimento para vestir como mejor les pareciera.

Aquella situación llamó la atención de muchos, porque los jóvenes de clase baja se rehusaban a repetir la historia de sus padres y salían de lo que se supone que les correspondía. A eso hay sumarle que para esos tiempos no existía la ropa para clientela juvenil: la mayoría de jóvenes sólo tenían ropa de trabajo y ropa para la iglesia, y muy contado para ocasiones importantes.

Los chicos y chicas buscaban inspiración de algunas revistas importantes como Man About Town, una importante editorial masculina británica de los años 50´s y 60´s. Y así se pasaban viendo diferentes diseños de distintas páginas: eligiendo el abierto de una, el chaleco de otra y agregaban diseños propios. Con un atuendo que podían usar en su tiempo libre, que no se encontraba ligado a un trabajo o acontecimiento, los teddies fueron más allá y desarrollaron un tipo de comportamiento era inusual de chicos de clase trabajadora.

Con la llegada del Rock a Gran Bretaña en 1955, los teddies le dieron cabida a ese tipo de música en su estilo de vida y siempre sería relacionado con ellos.

El final de Los Teddies boys y teddies girls

La popularidad en su forma de vestir y actuar fue fuertemente criticada por la prensa y por los adultos, que incluso usaban la palabra teddy de manera peyorativa. Una anécdota que marcó su mala reputación, fue durante el año de 1956 con el lanzamiento de la película Blackboard Jungle o Semilla de Maldad al sur de Londres, un filme que cuenta la historia de cómo un profesor debe lidiar con unos alumnos rebeldes e inclusive de se ve atacado por uno de ellos, mientras que de fondo durante la escena sonaba la canción Rock around the clock.

Resulta que al final de la película, durante los créditos esta canción vuelve a sonar y fue en ese momento que varios jóvenes presentes, los cuales eran teddies empezaron a arrancar los asientos y a dañarlos con cuchillos, otra versión dice que los chicos comenzaron a bailar y que cuando se les intentó pedir que se calmaran hicieron más destrozos. A raíz de lo sucedido, fueron varios los medios quienes informaron de manera exagerada aquella situación, aunque aquel suceso se vio replicado en otras funciones de cine y la película fue prohibida y no volvió a ser proyectada.

Las acciones de los jóvenes solo confirmaron una imagen rebelde y todo el grupo quedó tachado como criminales, el 19 de junio de 1955 The Observer publicó un artículo que decía:

«a los teddies boys se les están cerrando cines, bares de leche, bares y cafés; las madres intentan evitar que sus hijas salgan con ellos, los hombres ridiculizan su forma de vestir como afeminada. En áreas donde la moda es casi universal, se dibujan líneas finas de distinción en los cines, al este de Londres, por ejemplo, prohíben los chalecos cruzados altos, pero no los bajos. Los eduardianos actualmente enfrentan más discriminación que cualquier grupo racial en este país.«

Fuentes:

  1. www.gq.com.mx/moda/articulo/tendencia-utilitaria-que-es-y-como-vestir-la-ropa-de-obrero
  2. thevintageshowroom.com/stories/bum-freezers/
  3. www.lofficielmexico.com/moda/teddy-boys-rock-and-roll-historia-estilo-rebelde
  4. www.colin-taub.co.uk/

Imágenes: 1. i-d.vice.com 2. lavozdelmuro.net

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Bibliografía ►

El pensante.com (enero 13, 2022). La Primera Tribu Urbana de la Posguerra. Parte I. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://elpensante.com/la-primera-tribu-urbana-de-la-posguerra/