Mari, diosa Vasca

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Mari

Ella es Mari, la diosa vasca que gobierna las cuevas y subterráneos, la reina de los aquelarres y creadora de astros. Hoy en el portal vamos hablar de las capacidades e historias que rodean a tan enigmática diosa.

Primero hay que entender que Mari es una divinidad que vive en la cima de las montañas o habita en las cuevas de varias zonas: se le conoce con los títulos de bruja, señora o dama, y más formalmente como la dama de Aralar, la dama de Anboto o bruja de Anboto, la señora de Arrobibeltz, la bruja de Aketegi. Ella representa la madre tierra, es guardiana de los cielos y los vientos.

Está representada como una mujer en forma de caballo, en algunas ocasiones también la podemos ver como una mujer de fuego incluso se puede encontrar a Mari como un híbrido de mujer árbol.

Su fiel acompañante es un carnero, un animal muy importante en la historia de brujería europea que, como ciertos animales que mencionamos en el artículo Psicopompos, guías de las almas tiene las habilidades de estas particulares criaturas.

El posible origen de Mari

A pesar que siempre se le describe como un ser divino, hay ciertas historias que le dan un origen más terrenal. Estas leyendas cuentan que una mujer de una familia deseaba desesperadamente una hija y que le rogó al diablo que le concediera un hijo, a pesar de que sabía que como parte del trato se lo llevaría a los 20 años.

Fue así como la mujer quedó embarazada y tuvo una hermosa niña, pero sabiendo lo que se avecinaba se preparó para el momento del reclamo del diablo y pasados ya los años, días antes que la hora jovencita cumpliera 20 años la madre encerró a la chica en una caja de cristal y vigiló durante día y noche. Sin embargo, el diablo rompió la urna y se llevó a la chica a la cima de la montaña del Amboto.

Otra de las versiones nos cuenta que la madre fue la que maldijo a la muchacha deseándole que el diablo se la llevara, al decir esto el mismo rey del infierno se la llevó y la dejó vagando en los montes.

Su enfrentamiento contra Eguzkilore

Dicen que el dios de las tinieblas, Gaueko, comía pastores y ovejas, por lo tal la gente vivía aterrorizada de convertirse en la próxima víctima. Fue así como la gente del pueblo le rogó a la diosa Mari que interviniera, de tal forma que ella le dio a la gente con la luz de su primera hija, Ilargi (la luna), pero su luz era insuficiente y los humanos pidieron de nuevo a Mari su ayuda, esta vez la Diosa les bendijo con su segunda hija, Eguzki (el sol).

Y para complementar la bendición, la diosa le dijo a la gente del pueblo que si colgaban de sus puertas una Eguzkilore (una flor parecida al cardo muy abundante en el país vasco) esta flor impediría a cualquier espíritu maligno ingresar al hogar, pues para hacerlo dicho espíritu tendría que contar los numerosísimos vellos que había en la planta y mientras hacían esa labor el día los sorprendería desvaneciéndolos.

Fuentes:

  1. https://empezandoenbrujeria.blogspot.com/2016/09/mari-diosa-vasca_9.html

Imágenes: 1: eusturandalucia.wordpress.com, 2: mitosleyendascriaturas.blogspot.com

Mari, diosa Vasca

Bibliografía ►

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