El origen de la tradición de contar ovejas

Desvelos y trasnochos

Es una certeza que a más de uno de nuestros lectores la noche lo ha cogido en pleno desvelo. Las preocupaciones y los sucesos del día al día muchas veces no nos permitan conciliar el sueño y la almohada parece convertirse en una enemiga. Y seguro, al comentar esta situación a nuestras amistades, en más de una ocasión habremos escuchado el comentario de que «por qué no nos ponemos a contar ovejas».

El origen de este peculiar consejo viene de una historia griega, una leyenda que involucra al dios Morfeo, la deidad encargada del mundo de los sueños y del buen dormir de los seres humanos.

Dicen que una noche Morfe bajó a la tierra al notar que los seres humanos se encontraban realmente preocupados: el sueño parecía no llegarles con facilidad. A pesar que él bajaba a supervisar que las personas durmieran, las preocupaciones no permitían que ninguno pegara el ojo; sin saber qué hacer, encontró la solución gracias a un pastor que estaba cerca de un río y se encontraba pasando su rebaño.

La actividad tan simple y monótona le dio la inspiración a la deidad y así fue como transmitió su mensaje a las personas: que imaginaran un escenario con un pastor que culminaba su labor y lo último que tenía que hacer era contar las ovejas, asegurándose que ninguna se le hubiera perdido.

Un rey muy cansado y un cuentacuentos con ‘poca imaginación’

También podemos encontrar una leyenda que data del siglo XII de la obra “Disciplina claricalis” del judío español Pedro Alfonso de Huesca (Moseh Sefardí): en la historia nos cuentan sobre un rey que padecía insomnio, así que le pidió al fabulista de la corte que le narrara historias, pero su trabajo al parecer no daba frutos y el monarca no conseguía dormir.

Así que, el cuentacuentos se inventó una historia mucho más larga y al igual que lo sucedido con Morfeo contó lo siguiente: “había un aldeano que compraba dos mil ovejas y que cuando las llevaba de vuelta a casa, tenía que vadear un río. El caso es que solo tenía un arca pequeña en la que cabían dos ejemplares por viaje y el aldeano debía contarlas para no perder ninguna”. El cuentacuentos fue enumerando y alargando la historia hasta que por fin el rey se durmió.

La historia se hizo tan popular por Europa que incluso en la obra de Don Quijote Sancho explica al muy similar a excepción que en vez de ovejas eran cabras. La historia siguió siendo usada por padres de niños inquietos para lograr calmarlos en la noche, pero estudios recientes dicen que contar ovejas en realidad no funciona, más bien activa el cerebro lo que hace que el sueño se esfume, lo que sí puede funcionar para relajar la mente es visualizarnos en lugares exóticos y paradisiacos.

Fuentes:

  1. https://okdiario.com/curiosidades/donde-viene-tradicion-contar-ovejas-3437004

Imagen: columnazero.com

El origen de la tradición de contar ovejas

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