El Pensante

La leyenda de la Muelona

Mitos y leyendas - febrero 26, 2020
Imagen 1. La leyenda de la Muelona

El terror de los infieles

Proveniente de la zona Andina Colombiana, la muelona es una leyenda de los Andes Colombianos que narra sobre un espíritu que vaga por los caminos montañosos en busca de alguien a quien castigar.

En la época de la Colonia muchas de las mujeres españolas se establecieron por distintas zonas del país, y aunque muchas de ellas eran buenas, otras aprovecharon su posición para crear sitios de juegos y de perdición con el propósito de hacer cuantiosas fortunas.

Cuenta la leyenda que una de ellas fue una mujer apodada La Maga, quien haciendo uso de sus contactos y privilegios fundó una casa de prostitutas y juegos de azar. Allá se reunían personas de las altas esferas a consultar cosas con la mujer, pues aparte de proveer servicios sexuales les echaba las cartas, les leía la mano y un sinfín de más trucos para estafas.

Su negocio se popularizó tanto que recibió la visita de representantes del Rey de España y a todos los dejó con los bolsillos más que vacíos. También enseñó a las chicas más jóvenes a evitar la maternidad y a disfrutar de su sexualidad. Se rumoraba en la alta sociedad de la época que varios matrimonios se vieron arruinados por las triquiñuelas de la mujer y también se le adjudicó a la Maga la propagación de enfermedades venéreas.

La muerte de la maga y el comienzo de la leyenda

Con la partida al más allá de la protagonista de esta leyenda, su casa se convirtió en un lugar muy sombrío, un sitio que se llenó de malas vibraciones y de un olor nauseabundo, al punto que eran pocas las personas que se atrevían a poner un pie en el lugar. No obstante, una de las mujeres preferidas por la maga se arriesgó a quedarse para recoger algunas cosas valiosas como joyas y trajes.

Imagen 2. La leyenda de la Muelona

Y con la llegada de la noche, cuando ya se disponía acostarse, sucedió algo realmente aterrador: una bandada de murciélagos entró a la casa y una voz cavernosa retumbó en su habitación diciendo:

«…tengo que vengarme de los hombres jugadores y perniciosos! Malditos !, de las mujeres livianas y desvergonzadas! ! estarán conmigo en el infierno!,! soy la muelona!…»

La mujer muy asustada, abandonó la casa sin mirar atrás y les contó a todos en el pueblo lo que había presenciado. Los vecinos aterrados de que ese ente los pudiera atormentar, les exigieron a las autoridades que incendiaran el sitio para no dejar rastro de la casa de juegos.

Y como un espíritu errante y debido a sus múltiples apariciones, la gente comenzó a llamarla la Muelona: aparecía como una mujer de largos cabellos y ojos cautivantes, se mostraba frágil y seductora con la intención de atrapar infieles o mujeres casquivanas para convertirlas en victimas de su poderosa mandíbula, pues al ser una condenada de maldición le otorgaron unos dientes de descomunal tamaño que usa para triturar.

Sus fuertes carcajadas y resonante risa son presagio de que se aproxima y sus horas preferidas para salir son a las seis de la tarde o las nueve la noche. Cuentan que para librarse de ella debe haber una mujer embarazada o un niño recién nacido.

Sus presas favoritas son: los jugadores empedernidos, los infieles, alcohólicos, perversos y adúlteros, precisamente el mismo tipo de persona que la maldijeron a ser un ser de la noche.

Fuentes:

  1. ;

Imágenes: 1: turismovillavicencio.gov.co, 2: colombia.com

Imagen 3. La leyenda de la Muelona

El terror de los infieles

Proveniente de la zona Andina Colombiana, la muelona es una leyenda de los Andes Colombianos que narra sobre un espíritu que vaga por los caminos montañosos en busca de alguien a quien castigar.

En la época de la Colonia muchas de las mujeres españolas se establecieron por distintas zonas del país, y aunque muchas de ellas eran buenas, otras aprovecharon su posición para crear sitios de juegos y de perdición con el propósito de hacer cuantiosas fortunas.

Cuenta la leyenda que una de ellas fue una mujer apodada La Maga, quien haciendo uso de sus contactos y privilegios fundó una casa de prostitutas y juegos de azar. Allá se reunían personas de las altas esferas a consultar cosas con la mujer, pues aparte de proveer servicios sexuales les echaba las cartas, les leía la mano y un sinfín de más trucos para estafas.

Su negocio se popularizó tanto que recibió la visita de representantes del Rey de España y a todos los dejó con los bolsillos más que vacíos. También enseñó a las chicas más jóvenes a evitar la maternidad y a disfrutar de su sexualidad. Se rumoraba en la alta sociedad de la época que varios matrimonios se vieron arruinados por las triquiñuelas de la mujer y también se le adjudicó a la Maga la propagación de enfermedades venéreas.

La muerte de la maga y el comienzo de la leyenda

Con la partida al más allá de la protagonista de esta leyenda, su casa se convirtió en un lugar muy sombrío, un sitio que se llenó de malas vibraciones y de un olor nauseabundo, al punto que eran pocas las personas que se atrevían a poner un pie en el lugar. No obstante, una de las mujeres preferidas por la maga se arriesgó a quedarse para recoger algunas cosas valiosas como joyas y trajes.

Imagen 2. La leyenda de la Muelona

Y con la llegada de la noche, cuando ya se disponía acostarse, sucedió algo realmente aterrador: una bandada de murciélagos entró a la casa y una voz cavernosa retumbó en su habitación diciendo:

«…tengo que vengarme de los hombres jugadores y perniciosos! Malditos !, de las mujeres livianas y desvergonzadas! ! estarán conmigo en el infierno!,! soy la muelona!…»

La mujer muy asustada, abandonó la casa sin mirar atrás y les contó a todos en el pueblo lo que había presenciado. Los vecinos aterrados de que ese ente los pudiera atormentar, les exigieron a las autoridades que incendiaran el sitio para no dejar rastro de la casa de juegos.

Y como un espíritu errante y debido a sus múltiples apariciones, la gente comenzó a llamarla la Muelona: aparecía como una mujer de largos cabellos y ojos cautivantes, se mostraba frágil y seductora con la intención de atrapar infieles o mujeres casquivanas para convertirlas en victimas de su poderosa mandíbula, pues al ser una condenada de maldición le otorgaron unos dientes de descomunal tamaño que usa para triturar.

Sus fuertes carcajadas y resonante risa son presagio de que se aproxima y sus horas preferidas para salir son a las seis de la tarde o las nueve la noche. Cuentan que para librarse de ella debe haber una mujer embarazada o un niño recién nacido.

Sus presas favoritas son: los jugadores empedernidos, los infieles, alcohólicos, perversos y adúlteros, precisamente el mismo tipo de persona que la maldijeron a ser un ser de la noche.

Fuentes:

  1. ;

Imágenes: 1: turismovillavicencio.gov.co, 2: colombia.com